Mega máquinas | Como se hacen

Según algunos estudios, la mitad de los armadores se equivocan cuando compran su yate y hubieran querido comprar otro modelo diferente. Hay mucha oferta disponible pero sólo algunas de ellas cumplirán los requisitos necesarios para satisfacer sus gustos y aficiones específicas.

Con los siguientes consejos que describimos a continuación, intentamos que consiga tomar la mejor decisión a la hora de comprar su yate.

1. Tener claro que uso daremos al yate

Lo mejor es coger papel y lápiz y escribir lo que pretende hacer con él y como va a disfrutar su futuro yate. El barco costará mucho dinero, y a veces más que la casa, y es muy importante tener claro lo que espera de él: Salir con su pareja a navegar durante varios días seguidos por las Baleares, excursiones los fines de semana con los chicos a la cala para pasar el domingo, hacer navegación de altura y perderse durante todo el mes de vacaciones por los puertos del mundo, quedar con amigos para salir de madrugada y hacer pesca de altura a los caladeros conocidos, tener el barco para hacer grandes fiestas y hacer buenas relaciones públicas….

2. El presupuesto

Debe pensar de forma realista el presupuesto con el que puede contar. Parece obvio, pero aclarar este punto puede significar la diferencia entre navegar ya o seguir mareando la perdiz, buscando y buscando con frustración y perdiendo el tiempo. Tan malo es comprar un barco más pequeño de lo que necesite como pasarse de eslora. Estos errores se pagan pues cambiar de barco a posteriori le puede hacer perder dinero. A veces y entre barcos parecidos la limitación proviene del tamaño de nuestro amarre, aunque lo lógico es que ésta provenga de su capacidad financiera y real para afrontar una afición sin que esta le produzca quebraderos de cabeza. Recuerde que a más barco, más gastos en seguros, en mantenimientos y en plaza de amarre. Si no quiere ser un esclavo de su barco, sea realista y tenga en cuenta los gastos fijos que conllevará tenerlo, incluyendo los gastos de avión o de transporte si lo va a tener lejos de su residencia habitual.

Si el barco es ya de eslora importante, deberá tener en nómina a una o más personas de tripulación que se encarguen del mantenimiento y, lo más importante…, que el barco esté a punto para cuando lo vaya a necesitar. Haga un presupuesto de lo que tendrá que pagar en gastos de mantenimiento, reparaciones anuales y sustitución de equipamiento. Por último tenga presente que los barcos se deprecian con el tiempo, igual que pasa con los coches, pero en menor medida.

3. El tipo de barco

Conviene escribir las prestaciones –lógicas- que esperamos de nuestro futuro barco, la velocidad de crucero, el número de camarotes, de plazas y de literas, que tipo de auxiliares quiere llevar como son motos de agua, kayaks, tablas de windsurf, semirrígidas… Pero lo más importante es saber con que tipo de condiciones de mar habrá de navegar, y que tipo de barco desea, de planeo, de semidesplazamiento o un yate de desplazamiento. ¿Desea un barco con flybridge o una open?

La gran mayoría de los que compran un gran yate ya han pasado por otros de menor eslora y por tanto tienen más claro el tipo de barco que desean. Pero a pesar de todo es buena idea replanteárselo ya que al pasar a barcos de  mayores esloras las cosas cambian. Si por el contrario se trata de su primer yate, le aconsejamos hablar con muchos armadores e intercambiar cuantas más opiniones mejor. Lea detenidamente las pruebas que se publican en los medios especializados para poco a poco lograr hacerse una idea sobre su futuro yate.

4. Nuevo o usado

No todo el mundo considera imprescindible el barco nuevo. De hecho, un tercio de los armadores consideran más interesante la búsqueda de barcos en el mercado de ocasión y un 40% consideran que depende de cada caso. Buscar sólo barco nuevo restringe las posibilidades de encontrar buenos precios.

Si es usted una persona práctica, lo mejor es buscar tanto barco nuevo como barco de ocasión, pues existen posibilidades en el mercado de segunda mano sencillamente buenísimas.

A veces el barco de segunda mano asusta por culpa de los motores al ser más difícil saber su verdadero estado. Pero si la diferencia económica merece la pena, las dudas pueden desaparecer si la mecánica es revisada por un profesional y mediante una inspección a fondo del motor.

5: El equipamiento

Es una partida muy importante pues puede llegar a significar un porcentaje muy representativo dentro del coste total de la compra del yate. Pero tenga presente que una parte importante de lo que invierta en equipamiento no se reflejará en el posible precio de venta de su barco en un futuro. Ocurre como en las casas, en las cuales muchas veces el futuro comprador no valorará esas inversiones en mejoras. Esto ocurre especialmente con la electrónica que en seguida queda obsoleta frente a los nuevos equipos, siempre más avanzados, con más prestaciones y más baratos.

Por esta razón cuando busquemos ofertas de segunda mano, lo mejor es intentar localizar una que ya lleve montado todo lo que usted necesita en equipamiento. El precio final será mejor que si lo tuviera que instalar a posteriori.

6: Comenzar la búsqueda

Ahora comienzan las visitas a los portales de náutica, las llamadas a los brokers y particulares, las citas con los astilleros. Centre su atención en el tipo de yate que ha decidido buscar y que estén en su presupuesto. Anote los barcos que cumplen las expectativas y comience las visitas. Pero esté atento, pues las mejores ofertas tienden a desaparecer. No hay nada más frustrante que ver como el barco ideal ya ha sido vendido y nos hemos quedado sin él por demorar la decisión. Si el barco no está claro es mejor dejar pasar la ocasión, pero si cumple sus expectativas valore la posibilidad de perder la oportunidad.

Pregunte a unos y a otros. Es muy buena idea pasearse por los pantalanes y preguntar a los armadores de otros barcos que sean como el que usted pretende adquirir. Cuando se trata de barcos todo el mundo tiene una opinión, muchas de ellas irrelevantes, pero otras muchas muy valiosas e interesante pues proceden de experiencias de armadores que tienen mucho conocimiento al haber navegado en estos modelos. Sea crítico con los comentarios pues en muy pocas ocasiones los armadores critican a sus propios barcos, por ello es interesante pedirles opinión sobre las prestaciones, como se comportan en el mar, cómo les ha ido con el servicio posventa, la calidad de la construcción y los acabados, y en general sobre los problemas que han tenido con el barco.

7: No se obceque con un único modelo

Muchos futuros armadores, se “enamoran” de un modelo y no admiten más posibilidades. Quizás porque un amigo les ha hablado bien de él, o porque un vendedor le “comió el coco” en el pasado Salón Nautico, o simplemente porque nos obcecamos en un modelo concreto. Piense que no existe el barco perfecto, y que unos cuantos puede ser preparados para que se acerquen lo más posible a su modelo ideal. No se comprometa con ninguna marca concreta y no se enamore del modelo que más le impactó de buenas a primeras. Es un gran error y lo mejor es mantener un espíritu abierto y sin compromisos. Algunos yates enamoran y nos atontan, pero sea inteligente y no descarte los demás modelos, pues en el computo total, quizás sea otro el que se lleve de calle la decisión más lógica, que es siempre la más inteligente.

8: La decisión de compra es suya y solo suya

Aunque tenga un amigo que sepa más de barcos, la decisión final debe ser tomada por usted. Aunque piense en tener un capitán con muchos conocimientos en náutica contratado en su megayate, no delegue la decisión final. El capitán se cambia pero el yate cuesta más. Es usted quien ha de saber porqué decide comprar y qué tipo de barco decide tener. Es su dinero y es su ilusión. No delegue ni ceda un ápice en tan importante asunto. En muchas ocasiones son nuestros amigos quienes proyectan en nuestro proyecto sus sueños e ilusiones, pero este es su sueño y no el del vecino.

Y algo parecido ocurre con los broker. En muchas ocasiones le intentarán sutilmente imponer su criterio que en muchas ocasiones corresponderá con el del máximo beneficio para ellos y en otras ocasiones simplemente estarán actuando de la forma más honrada proyectando su criterio de barco ideal que muy probablemente no será el que corresponda al suyo.

Sin embargo, su pareja o socio debe estar totalmente involucrado en la toma de decisión. Este es uno de los motivos que acaban en estrepitosos fracasos a la hora de compartir una afición. Si su pareja se involucra con usted, tendrá ganado la mitad del trabajo a la hora de ir a disfrutar de su yate. ¡Y lo mejor es “manipular” un poco la situación para que parezca que su decisión ha sido tomada por su pareja y no por usted!

9: Las garantías

Cuando compre un barco nuevo debemos tener claro la reputación del astillero. Es importante saber como se comportarán respecto a las garantías y si el astillero seguirá existiendo en los próximos años. A este respecto, los astilleros grandes siempre son más seguros y además en caso de problemas suelen recurrir a fusiones y no desaparecer como ocurre con los más pequeños.

Tenga presente que cuanto mayor sea el barco más larga será la lista de asuntos a reparar o revisar en garantía. Siempre surgen problemas que requieren actuación por parte del astillero. Por esta razón a veces es muy interesante adquirir un barco de ocasión en estado casi nuevo que ya haya pasado por todas las revisiones y arreglos típicos de los barcos nuevos. En este sentido si tiene mucho lógica el dicho de “este barco está mejor que nuevo”.

Es importante la relación que tenga con el broker pues en muchos casos, especialmente con barcos de importación, este será el responsable frente a usted de reparar y dar solución a la larga lista de asuntos que deben ser solucionados hasta que el barco quede perfecto.

10: Astilleros y grandes marcas

Debemos cubrirnos las espaldas y asegurarnos financieramente antes de dar nuestro dinero. Hemos visto como algunas grandes marcas se han ido al garete o han estado en la cuerda floja. Los constructores de grandes yates suelen fabricar solo 3 ó 4 barcos al año y basta con que una operación se desmonte para que la empresa pase un gran susto. Si entra un nuevo comprador, es posible que compre los activos y no los pasivos o compromisos con barcos anteriormente vendidos.

Cuando se contrata la construcción de una gran unidad que costará varios millones de euros, hay que tener un buen asesor y equipo jurídico que sepa aconsejarle como llevar a cabo la operación, para garantizar su capital contra partidas de obra realizadas. En demasiadas ocasiones compradores que habían pagado un depósito, se han encontrado con que su dinero ha ido a parar a la finalización de otro barco anterior por culpa de la mala gestión del astillero.

Si un astillero le pone pegas o se niega a realizar fianzas, o proteger su inversión mediante cuentas de reserva, u otros mecanismos jurídicos que protejan su capital, ¡tendrá que sospechar porqué lo hace!

11: Contratar un inspector

Especialmente en construcciones de grandes unidades, es conveniente contratar los servicios de un inspector que pueda verificar el avance en la construcción de su yate y el buen hacer de todos los procesos de construcción. Pero hay que andarse con ojo, pues existen inspectores que pueden llegar a hacer imposible el avance en la construcción y por tanto convertirse en un inconveniente.

Todos los barcos, y especialmente los grandes megayates tienen problemas y esto no quiere decir que haya que rescindir el contrato y cancelar toda la operación. En algunos casos el inspector puede no dar la talla al inmiscuirse demasiado en los trabajos que el astillero sabe mucho mejor como deben ser efectuados.

Por ello, lo más conveniente, especialmente en barcos de pequeña y mediana eslora es negociar con el astillero la visita de un inspector en determinadas fases de la construcción. A los astilleros en ningún caso les gusta que nadie vigile su trabajo, y por esta razón si quiere contar con un inspector contratado por usted, deberá ponerlo en el contrato de compra, bien claro y por escrito. Si se trata de un barco de serie, lo mejor es contratar un inspector para que pueda inspeccionar un barco del mismo tipo construido antes que el suyo, y de esta manera poder hacer un informe de las cosas con las que no está de acuerdo y desea que sean realizadas de forma diferente durante la construcción del suyo.


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